Es curioso como la vida tiende a equilibrar nuestras cualidades personales con las de los que nos rodean.
A mí se me podría describir como una persona soñadora, imaginativa, intuitiva, que cree en lo que no se puede ver e incluso en lo imposible. Pese a lo mucho que mi cabeza pierde el tiempo dando vueltas y más vueltas, lo cierto es que no me gustan las complicaciones, sobretodo a la hora de relacionarme con los demás. En seguida sé cuando soy compatible o no con alguien, y aunque procuro ser agradable con todo el mundo, tanto como mi temperamento me lo permite, cuando no estoy agusto con alguien por el motivo que sea, tiendo a distanciarme para evitar posibles problemas.
No es que quiera quejarme de mi -pequeño- círculo social, son gente estupenda, pero soy consciente de que la mayor parte de los que me rodean a diario no comparten mi, digamos, peculiar espíritu. Esto me lleva muchas veces a sentirme sola, un pelín marginada e incomprendida.
Para mi desgracia las personas que, creo, mejor me comprenden porque se acercan más a mi forma de pensar, no están a mi alrededor de cuerpo presente, normalmente.
Son amigos y conocidos que están en diversas ciudades de España, e incluso en el extranjero, y a los que cada día echo más de menos.
Pero volviendo a la idea con la que abría esta entrada, mirándolo por el lado bueno, creo que es la forma que tiene la vida de equilibrarnos, porque seguramente, si mis únicas relaciones fueran con gente igual que yo, seguramente estaría mucho más contenta y relajada, pero también se habría desatado mi imaginación y mi extravagante personalidad hasta límites insospechados.
Todas esas personas que muchas veces me hacen sentir incomprendida, son las mismas que me mantienen a raya, me hacen tener los pies en el suelo y me hacen obligarme a mi misma a mantener la cabeza todo lo fría de lo que soy capaz para poder tomar mejores decisiones.
Lo mejor de todo es que eso no suprime mi lado imaginativo y soñador, sino que lo complementa y lo mantiene cuerdo.
Así que supongo que en el fondo, pese a que en un principio esto pueda agriar un pelín mi caracter, es un precio que merece la pena pagar.
lunes, 4 de junio de 2007
viernes, 1 de junio de 2007
Melancolía ...
Hoy me siento extraña.
Incómoda dentro de mi misma.....
¿A donde huyes cuando te sientes mal dentro de tu cuerpo, tu mente y tu propia vida?
La única cosa que he encontrado que me hace sentir mejor es la música.
Pero las canciones, como las alegrias en esta vida, siempre se hacen demasiado cortas, y tienes que poner el disco una y otra vez, hasta que te cansas de oirlo porque ya no te dice nada, y solo queda la calma del más absoluto silencio.
Y te quedas paralizada y fría por dentro mientras el resto del mundo se mueve y abanza a tu alrededor.
Esperemos que mañana o pasado, o al otro, los ojos miren de otra manera.
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